Cuando aparecen problemas entre personas de origen extranjero y habitantes nativos, a menudo se considera que el motivo es la diferencia en la cultura de origen. Sin embargo, muchas veces estos conflictos se basan en cuestiones estructurales o tienen, por lo menos en parte, una dimensión estructural. El artículo ilustra esta perspectiva mediante la descripción de un conflicto entre jóvenes albanos y una Casa de la Juventud en Suiza y el análisis de su intento de regulación.