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Aulas de babel

Más de 93.000 extranjeros en edad escolar estudian en Madrid, lo que supone el 25% de los que hay en toda España






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El Diario El País en su edición de Madrid ha elaborado un interesante reportaje sobre la situación en la que se encuentran los centros escolares madrileños. Los responsables de tres centros escolares con más del 50 % de alumnado inmigrante explican sus retos y frustraciones. Casi el 70 % de alumnado inmigrante está en la escuela pública.



Por Beatriz Lucas

El panorama educativo en la Comunidad de Madrid ha cambiado radicalmente en los últimos cinco años. Madrid concentra al 25% de los estudiantes inmigrantes de toda España. Este curso son 93.386, unos 60.000 más que el año 2000, cuando el Gobierno regional asumió las competencias educativas. El Defensor del Pueblo, la institución que dirige Enrique Múgica, recibió el año pasado varias quejas sobre la alta concentración de inmigrantes en centros públicos, mientras que en los colegios concertados (subvencionados con fondos públicos) de la misma zona no ocurría lo mismo. Por eso, Múgica ha pedido a la Consejería de Educación que tome medidas para evitar esta concentración en determinados centros escolares, sobre todo de titularidad pública. Pero el consejero de Educación, Luis Peral, del PP, asegura que en Madrid la escuela concertada escolariza al 23% de inmigrantes y que la norma actual, que exige a cada centro concertado que acoja a tres extranjeros por aula, no se va a cambiar. Eso hace que alrededor del 70% de este alumnado asista a clases de centros públicos.

En concreto, el Defensor del Pueblo se refería a los datos relacionados con el distrito de Moncloa-Aravaca, donde hay 21 centros escolares y en dos de ellos, públicos, se concentran un tercio -207- de los 681 alumnos inmigrantes de la zona. En uno de esos colegios, el alumnado extranjero representa el 51% del total del centro, mientras que en el otro representa el 71%.

Según el último informe del Defensor del Pueblo, estas cifras no se pueden conciliar con "la distribución equilibrada entre todos los centros docentes de los alumnos con necesidades educativas especiales", como establece la Ley Orgániza de Calidad de la Enseñanza, que expresamente indica que hay que "lograr una adecuada distribución entre los centros docentes" de este tipo de alumnos.

El otro caso al que se refiere la propuesta es el distrito de Tetuán. En esta zona hay tres institutos públicos que concentran el 57,22% del alumnado inmigrante. En uno de ellos, el porcentaje de alumnos extranjeros supera ya el 70%. El Defensor ha estudiado las cifras de nueve centros concertados. Sólo en dos de ellos el porcentaje de inmigrantes -50% y 69%- supera o se aproxima al de los públicos; en el resto, menos del 13% de sus alumnos pertecen a este colectivo.

Jacinto Uceda es el director del IES Jaime Vera de Tetuán donde el 71% de sus estudiantes es inmigrante. En este centro, el número de ecuatorianos supera por ejemplo al de españoles. "No tiene sentido que las comisiones de escolarización envíen a la mayoría de los alumnos inmigrantes a un solo centro público, mientras en los centros concertados del barrio apenas hay un 10% de alumnos inmigrantes", explica. Uceda se siente perjudicado por la Comunidad, ya que cree que sólo favorece a los centros concertados. "Están beneficiando a la educación concertada. Los inmigrantes no son un problema si se dota a los centros de medios. De hecho, son alumnos más dóciles y participativos. Pero llegan con niveles educativos diferentes y hay que reforzar las clases. Sin medios, nosotros apenas podemos actuar. Nuestro centro está abandonado, ni siquiera acondicionan las instalaciones y cada vez está más degradado. Para rematarlo, el curso que viene nos quitan grupos", protesta.

El diputado Adolfo Navarro, responsable de Educación del PSOE en la Asamblea, cree que el sistema no ha sabido adaptarse a la llegada de inmigrantes. "No se trata de culpar a los inmigrantes, sino de trabajar conjuntamente para superar esta dificultad. Es un reto y todos los centros deben participar en la cuota", afirma.

Para evitar situaciones como la del Jaime Vera, en la que los estudiantes españoles son la minoría del centro, el Defensor del Pueblo propone que se adopten las medidas educativas que sean necesarias incluso limitando el derecho de los padres a elegir el centro escolar para sus hijos, en los casos extremos como éste, que se repite muchas veces en Madrid, como en el IES San Mateo, con un 82% del alumnado inmigrante. En opinión de Múgica, para restablecer los derechos educativos de los alumnos de los centros afectados, "estas situaciones sólo pueden abordarse con medidas correctoras que permitan cumplir las prescripciones legales sobre distribución equilibrada".

En el informe que en 2003 emitió esta institución sobre la esco-larización de inmigrantes en España ya recomendó que se tomaran las medidas. Tampoco entonces la Consejería de Educación hizo nada. El consejero Peral dice: "Hay una normativa de admisión que establece que en todos los colegios se reserven tres plazas por aula para alumnos con necesidades educativas especiales. No se va a tomar otra medida que limite la libertad de elección de los padres, que debe ser lo primero".

Además, el consejero se refirió a la situación en otras comunidades como Cataluña y País Vasco: "En Cataluña los concertados escolarizan al 38% de los alumnos y sólo al 17% de los inmigrantes. En el País Vasco, los concertados acogen al 52% de los alumnos y sólo al 32% de los inmigrantes. En Madrid, el 30% de los estudiantes acuden a centros concertados que escolarizan al 23% de los inmigrantes". La Consejería de Educación rechazó la recomendación del Defensor del Pueblo porque considera que la norma actual es "adecuada para conciliar la distribución equilibrada de los inmigrantes con el derecho a la libre elección del centro" por parte de los padres.

Sin embargo, el responsable de inmigración del PSOE en la Asamblea de Madrid, Francisco Contreras, aseguró que la ley actual es un error porque tiende a crear guetos en las aulas. "No se dota de recursos suficientes a los profesores que se encuentran con alumnos de diferentes países con diferentes idiomas y niveles educativos, lo que provoca serios problemas pedagógicos". Contreras también señala que esta concentración de inmigrantes en las aulas con presencia mínima de españoles "crea un problema en la socialización de los niños y niñas, porque lo lógico es que en la escuela empiecen a aprender a convivir con la realidad de la comunidad y nuestro país que es una sociedad mestiza en la que españoles e inmigrantes viven en un mismo espacio", explica.

Pero también hay excepciones que confirman la regla, como el colegio concertado San Antonio, en Tetuán, regido por los padres capuchinos, que es el que acoge al mayor porcentaje de inmigrantes de Madrid. De sus 216 alumnos, el 86% pertenecen a este colectivo, aunque en algunos cursos han llegado a superar el 90%.

Según el diputado Navarro, debería analizarse la situación por distritos y limitar el reparto de los inmigrantes entre todos los centros, en vez de aplicar una norma general. "Los colegios e institutos públicos no perderían así alumnado español, y los concertados contribuirían a esa función social que les corresponde. Deben igualarse los porcentajes de inmigrantes y españoles. Corremos el riesgo de que los concertados se conviertan en colegios para españoles, y los públicos, de extranjeros. Eso sería fatal para la cohesión y el futuro de la enseñanza pública".

Esta semana comienza el plazo de preinscripción en los centros educativos, y el consejero de Educación señaló que no quiere que se identifique la inmigración como un problema, porque eso podría perjudicar a la solicitudes de centros públicos. "Si aumenta la demanda en centros concertados y se reduce en los públicos, los señores del PSOE tendrán que responder como les corresponde". Navarro resplica al consejero: "Si los centros pierden prestigio de cara a las familias por la concentración de inmigrantes, sólo puede ser achacable al Gobierno que lo ha consentido y organizado: el señor Peral y la señora Aguirre ".

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Niños de varias nacionalidades del colegio San Antonio, donde el 86 % de niños es inmigrante

El Consejero de Educación rehúsa intervenir para que los centros concertados acojan más inmigrantes

El 70% de los alumnos extranjeros está concentrado en colegios públicos

El 25% de los inmigrantes en edad escolar que hay en España estudian en la Comunidad de Madrid. Este curso son 93.386, unos 60.000 más que el año 2000. El Defensor del Pueblo recibió el año pasado varias quejas sobre la alta concentración de inmigrantes en centros públicos, en claro contraste con lo que ocurría en los colegios concertados (subvencionados con fondos públicos). Por eso, esa institución ha pedido a la Consejería de Educación que tome medidas para evitar esta concentración. Los centros públicos existentes en la Comunidad acogen alrededor del 70% del alumnado inmigrante.

Pero el consejero de Educación, Luis Peral, del PP, se niega a intervenir y asegura que la escuela concertada escolariza en Madrid al 23% de inmigrantes y que no va a modificar la norma actual, que exige a cada centro concertado que tenga a tres extranjeros por aula. El último informe anual del Defensor del Pueblo se fijaba especialmente en el distrito de Moncloa-Aravaca, donde hay 21 centros escolares y en dos de ellos, públicos, se concentra un tercio -207- de los 681 alumnos inmigrantes de la zona. En uno de esos colegios, el alumnado extranjero representa el 51% del total, mientras que en el otro representa el 71%.

El Defensor del Pueblo cree que estas cifras no se pueden conciliar con "la distribución equilibradad entre todos los centros docentes de los alumnos con necesidades educativas especiales", como establece la Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza, que expresamente indica que hay que "lograr una adecuada distribución entre los centros docentes" de este tipo de alumnos.

El diputado Francisco Contreras, responsable de inmigración del PSOE en la Asamblea de Madrid, asegura que la ley actual es un error porque tiende a crear guetos en las aulas.

Rafael Galván, director del instituto público San Mateo, en el distrito Centro, que tiene el 82% de alumnado inmigrante, les cuenta a los chicos que deben sentirse afortunados porque estudiar allí es como estar en Oxford. Y es que en el San Mateo hay 30 profesores para 138 alumnos. Pero a pesar de estas condiciones privilegiadas, cada año quedan vacantes más de 60 plazas.

El mundo de Carlos y Kelvin

Los responsables de tres centros escolares con más del 50% de alumnado inmigrante explican sus retos y frustraciones

Carlos tiene 15 años, es de Madrid y comparte clase con 26 inmigrantes de más de 10 países. Es el único español de su clase de 3ºde ESO. De mayor quiere ser periodista. Su mejor amigo se llama Kelvin y es dominicano. Estudian en un instituto del centro de Madrid. En la cancha donde juegan al fútbol, junto a su cole, es imposible adivinar en qué país se está: niños de todas las razas y procedencias se gritan y se hablan. Pero lo hacen en castellano.

Carlos es parte del escaso 18% de españoles que quedan en el IES San Mateo, pero ni a él ni a su familia les importa ser parte de esa minoría. "Hay que adaptarse a la sociedad y cuando mi hijo trabaje se encontrará con inmigrantes, como en el aula, y para él será algo natural", explica Pilar Romero, la madre de Carlos.

Rafael Galván, el director de este instituto del distrito Centro, les cuenta en clase que deben sentirse afortunados porque estudiar allí es como estar en Oxford, donde cada maestro conoce a sus alumnos y pueden permitirse la atención personalizada con 20 niños por aula. Y es que en el San Mateo hay 30 profesores para 138 alumnos. A pesar de estas condiciones privilegiadas, cada año les sobran más de 60 plazas (20 de ellas las completa la comisión de escolarización con alumnos que llegan a mitad de curso).

Cuando este centro educativo se construyó, hace más de 25 años, escolarizaba a 900 alumnos, pero fueron siendo menos cada vez. En el año 2000 comenzaron a llegar los inmigrantes de forma masiva al barrio. Coincidió con un envejecimiento de la población y el descenso de natalidad de niños españoles. Cinco años después, el 82% de sus alumnos son de 20 países diferentes. Galván explica que tantas nacionalidades han convertido el colegio en un centro multicultural de gran riqueza, pero también han sufrido las consecuencias.

La más dura ha sido la desaparición del bachillerato. "Nuestros alumnos tienen otras expectativas. Los estudios son un trámite obligatorio, y la mayoría no tiene interés en continuar estudiando. Sus familias han venido a España a trabajar y necesitan que los hijos mayores también trabajen cuanto antes, necesitan el dinero", explica. El centro se plantea ahora adaptarse a las nuevas necesidades de su alumnado, más interesado en la formación profesional.

Para su instituto sería un drama que se limitara el número de inmigrantes por centro, como plantea el Defensor del Menor: "Nosotros desapareceríamos", asegura. Ya tienen asumido que su centro es prácticamente sólo para inmigrantes. "Nos hemos proyectado con más intensidad a recabar alumnos de este colectivo y nos hemos dirigido a las embajadas ofreciéndonos como un lugar donde los inmigrantes son bien acogidos", indica el responsable del centro.

Todos los tipos de aula que la consejería ha implantado para los 72 centros escolares con necesidades especiales están representadas en el San Mateo: una de las 190 aulas de enlace de la Comunidad, donde estudian 12 alumnos que no conocen el idioma; una de compensación educativa para reforzar conocimientos básicos en alumnos que lo requieran; programas de garantía social para alumnos que fracasen en la ESO, y un aula de diversificación para estudiantes con dificultades de aprendizaje.

Los profesores se sienten afortunados de poder asumir este reto. "Cada día aprendes algo nuevo -de sus culturas, de su vida, de sus valores- y para los niños españoles es también una oportunidad única de aprender geografía humana con sus propios compañeros", explica Carlos Latorre, jefe de estudios del San Mateo. "Este trabajo engancha. Hay chavales muy perdidos, que te necesitan y agradecen la ayuda y el apoyo que les ofreces, y es muy gratificante cuando resulta bien". El director asegura que los niños inmigrantes suelen ser más agradecidos y responden mejor que los españoles: "Muchos necesitan cariño, echan de menos su tierra y con una caricia se consigue más que con la tiza".

El padre capuchino Luis Peña es el responsable del colegio con mayor porcentaje de inmigrantes de Madrid -86%-, el San Antonio, en el distrito de Tetuán. Coincide con Latorre y Galván en los aspectos positivos de educar a inmigrantes. "Manejamos valores de tolerancia y respeto difíciles de encontrar en un centro con mayoría de españoles", indica. Pero también coincide con Latorre al señalar los problemas y frustraciones que se encuentran en el día a día. Uno de los factores más perjudiciales es la situación sociológica en la que se encuentran los inmigrantes. "Toda la familia en la misma habitación sin sitio para estudiar, los padres trabajan todo el día y no pueden controlar que sus hijos vayan a clase, o que se pasen la tarde ante la tele", explica.

La responsable de otro instituto del distrito Centro -con un 50% de inmigrantes-, que prefiere ocultar su nombre, asegura que se ha encontrado casos de alumnos que venían sin escolarizar. "Con 13 años tienes que enseñarles a leer y a escribir. Provienen de realidades muy diferentes y la educación no entraba en sus planes. A veces, en un aula hay estudiantes de cuatro niveles educativos y es imposible acertar con la clase, bajas la exigencia. Pero también hay chicos muy brillantes que quieren seguir estudiando". Los españoles siguen solicitando su instituto, que es un ejemplo de convivencia entre 25 países diferentes. "La interculturalidad es un gran valor educativo, pero pierde su sentido cuando se crean guetos sólo para inmigrantes", concluye.

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