El título de este texto se refiere inequívocamente a la intersección entre
procesos, estructuras e instituciones que se presentan al investigador social
como una realidad estimulante y dinámica y al militante comprometido
como una experiencia oportuna para mostrar que, efectivamente, otros
mundos son posibles. Las nuevas migraciones y su contribución a la diversidad,
las relaciones sociales entre viejas y nuevas mayorías y minorías resituadas
en cada contexto local, la inevitable necesidad de la educación como
herramienta de cambio a pesar del reconocimiento de su papel clave en la
reproducción de la desigualdad, parece que nos obligan a ejercer con urgencia
desde ambas naturalezas y, con frecuencia, con total simultaneidad.
A
esta situación se han añadido en España tres complicaciones nada secundarias:
el proceso de integración europea y el papel del estado español en el
mismo, la situación de reforma y contrarreforma educativa a un ritmo insólito
y devastador y el vacío persistente en la tradición investigadora sobre
estos temas dentro de las disciplinas que se ocupan de ellos en la producción
científica internacional.