A la hora de estudiar cómo se produce la integración educativa del alumnado inmigrante
o de origen inmigrante, un aspecto fundamental a tener en cuenta es aquel
que se refiere al análisis de las propias políticas de integración. Aunque estas constituyen
sólo una parte del entramado completo, lo cierto es que su estudio es clave si
quieren entenderse cuestiones como el papel que ocupa la inmigración o la filosofía
de los gobiernos con respecto a su gestión. Si bien es cierto que muchos investigadores
han advertido del peligro que puede suponer abusar de los modelos de integración
a la hora de analizar los procesos de integración de inmigrantes, otros recuerdan
que efectivamente las políticas reflejan la posición de los gobiernos y que por ello
cuentan con un importante valor simbólico tanto para los que las crean como para los
que se ven afectados por ellas (Ricento & Burnaby, 1998).
Por lo tanto, reconocer
el importante valor de las políticas y analizar sus características, no significa que
se las considere modelos fijos que, independientemente del contexto en el que se
inserten, tendrán resultados también fijos. Aclarar estas cuestiones es importante
para recordar que, lejos de querer caer en un ‘discurso taxonómico’, tal y como es
denominado por Martin-Jones (2007:164) para el caso de las políticas lingüísticas, el
tipo de análisis que aquí se presenta debe complementarse con otros estudios con
los que superar generalizaciones y, en la medida de lo posible, analizar cómo las
políticas se interpretan, adaptan, modifican y aplican en el día a día de los centros
educativos.
Teniendo en cuenta estas prevenciones, en este artículo se propone un somero repaso
histórico a las políticas de integración del alumnado extranjero en diversos países
europeos receptores de inmigrantes. Igualmente, se facilita una descripción general de
las diversas tendencias que subyacen a la filosofía de las mismas.