Las políticas de recortes que ya se están implantando en materia de educación, y las que
se pretenden llevar a cabo, interpelan directamente a la comunidad educativa y necesitan de
unos planteamientos claros sobre lo innegociable. La educación intercultural, como educación
inclusiva, en igualdad, integradora de todos sus componentes, equitativa y solidaria es
uno de esos planteamientos. Sin una educación universal de calidad, no puede haber progreso
social ni económico. Sin una educación en igualdad, no puede haber revalorización de la
democracia. Sin una educación laica, no puede haber una ciudadanía crítica, libre y responsable
que defi enda los derechos de todas y cada una de las personas que la conforman.