Vilagarcía es, además de ciudad de los nacidos en la zona, ciudad de recepción de muchos extranjeros y, sobre todo, de muchos retornados de la emigración. Un buen ejemplo de ello lo constituye este año el colegio público de A Lomba. En poco más de un año, el centro ha visto cómo en sus aulas se integraban nada más y nada menos que 56 nuevos alumnos procedentes de fuera del país. La situación no dejaba de ser peculiar. La apertura de las fronteras y, sobre todo, la recepción de los retornados hicieron que la Consellería de Educación aplicase una ley vigente desde el pasado año y que dictaba una atención especial para ese nuevo tipo de alumnado. La medida no deja de ser aplicable para evitar desigualdades y para fomentar, cada vez más, la integración intercultural.
Primeros pasos
El colegio de A Lomba experimenta con creces esta peculiar situación. El crecimiento de la población extranjera en Vilagarcía se ha dejado notar en sus aulas. Casi un 10% de su alumnado (56 alumnos de 575) no son gallegos y ni siquiera españoles de nacimiento. La situación ha hecho calentar motores al Departamento de Orientación, que es el encargado de coordinar las labores del profesor que la Consellería ha enviado al centro como elemento de apoyo.
Francisco Xabier Cernadas, orientador de A Lomba, explica que «coa chegada destes novos alumnos, faise unha avaliación inicial para determinar o seu dominio da lingua e tamén as técnicas instrumentais de lectura, escritura e cálculo. Noutro lado tamén están as circunstancias que van condicionar o seu proceso de integración social».
En A Lomba, salvo el caso de una alumna polaca que aún no se ha incorporado a las clases, la lengua no constituye un problema para los alumnos extranjeros. De los 56 alumnos, 53 proceden de países latinoamericanos (Venezuela, Colombia, Argentina, Uruguay y República Dominicana) por lo que tienen el castellano como lengua madre. «O problema principal neste alumnado -explica Cernadas- é o desfase curricular, xa que o sistema educativo de Latinoamérica é moito máis precario. Isto amáñase escolarizando aos rapaces en cursos inferiores que, moitas veces, non se corresponden coa idade do neno».
El procedimiento es igual para todos los alumnos. Inicialmente se les realiza una evaluación para determinar en qué aspectos necesitan más o menos apoyo. Los alumnos se integran en el grupo y curso que mejor se adapte a sus cualidades y, durante unas horas determinadas a la semana, acudirán al grupo con el profesor especial que los ayudará en lo que necesiten.
Francisco Xabier Cernadas indica que «a inmigración non pode ser vista como un problema, senón que se trata dunha solución para quen emigra e tamén para o país que o acolle». El orientador del centro asegura además que la integración entre alumnado procedente de distintos países supone un enriquecimiento de la cultura del alumnado gallego.
Atención especial
Lo que está claro es que en A Lomba, el profesor especial para el alumnado extranjero no se ha establecido como una forma de exclusión. Todo lo contrario. Lo que se pretende desde el centro es ayudar a que los niños se integren y desarrollen más sus capacidades.
Para la integración, todos los profesores del centro colaboran en mayor o menor medida durante las clases. De hecho, el profesor de apoyo no es más que una ayuda para que el tutor no tenga que descuidar el aprendizaje del resto de los alumnos de la clase. Realmente, la situación en el colegio de A Lomba es peculiar en el sentido en que el porcentaje de alumnos extranjeros en el centro es mucho más elevado que en el resto de la comunidad. De hecho, el porcentaje de la población extranjera en Galicia es de un 2%. En Vilagarcía se estaría superando con creces este baremo.
La realidad es que la integración intercultural en la comarca es un hecho más que consumado. En la otra cara está conseguir que las distintas culturas, personificadas en el sector más joven de la población, se complementen. Un trabajo complicado, pero en avanzado proceso.
Fuente: La Voz de Galicia