Andrei nació en Rumanía y emigró con su familia cuando tenía 17 años. Hubo muchas dificultades en la transición a España. En primer lugar, su padre tomó la decisión en poco tiempo. En un mes, la familia tenía planes de mudarse fuera del país. Su padre llegó a Madrid antes que el resto de la familia para buscar trabajo. Aproximadamente, seis meses después, su madre llegó a España. Ninguno de sus padres hablaba español lo que les impedía acceder a muchas oportunidades en el mercado del trabajo. Por eso, ellos trabajan en puestos típicos de extranjeros: construcción y cuidado infantil.