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Los retos de la formación de maestros en educación intercultural. La experiencia de la Casa de la Ciencia en Chiapas
Por Antonio Saldivar Moreno, Miriam Moramay Micalco Méndez, Elizabeth Santos Baca, Rocío Avila Naranjo
Este trabajo es una reflexión sobre los retos de la formación docente en el manejo de los elementos conceptuales, metodológicos y actitudinales sobre educación intercultural. Parte de la evaluación y sistematización del diplomado Educar en y para la diversidad, creado para consolidar la formación en las escuelas normales de Chiapas. Los ejes fueron la apropiación de metodologías interculturales y participativas, técnicas multigrado y de incorporación de los elementos socioculturales del contexto. El énfasis se centró en cómo integrar, en el trabajo cotidiano, los elementos teórico-metodológicos y prácticos desde las perspectivas humanista y constructivista. Se revisan los antecedentes, se informa el proceso de construcción teórico-metodológico del diplomado, y se analizan las estrategias pedagógicas y los resultados preliminares de la evaluación del mismo.
Esta aproximación, además de reconocer la importancia de incorporar la realidad y los elementos del contexto para generar situaciones de aprendizaje, plantea el reto de incorporar los elementos actitudinales implícitos en la educación.
Conclusiones
Contrariamente a lo que se espera, la educación rural /indígena ha producido
principalmente pobreza cultural al romper los mecanismos y redes de
transmisión de saberes locales; la escuela, más que sumarse a los esfuerzos
de las comunidades por consolidar su identidad cultural y ofrecer formas
de atención a sus problemas más apremiantes, ha producido un mecanismo
de aculturación e imposición cultural. En este sentido, es necesario un
cambio radical en la educación, que dé respuesta a las necesidades que la
sociedad multicultural y diversa del país y la región exige; una educación
digna y respetuosa de las diferencias en un sentido amplio; la cultura, las
clases sociales, los géneros, las capacidades, motivaciones, expectativas y
concepciones de los alumnos, son factores que deberán estar presentes en
una nueva concepción y orientación de la educación.
Todos los que estamos inmersos en la tarea de educar y educarnos somos
responsables de la calidad educativa. No habrá calidad educativa en
nuestro país, sin el reconocimiento y la atención a la diversidad en los
salones de clase.
La diversidad nos invita a no saltar etapas, a no excluir a ningún componente
de civilización, a no olvidar ninguno de los caminos de la relación entre saber,
hacer, y ser. Pues aprender a saber supone aprender a hacer, y aprender a hacer
supone extender el aprendizaje individual al trabajo compartido, a la prueba de
una mayor asimilación de la enseñanza mediante experiencias de trabajo y labor
social. Pero saber y hacer conducen al cabo al aprendizaje del ser mismo y
por esto se entiende, más que otra cosa, la voluntad de tender la mano de la
educación a todos: que no se pierda ningún talento de ningún niño, joven o
adulto mexicano. Sólo así daremos respuesta humana, respuesta mexicana, a los
desafíos del nuevo milenio (Fuentes, 1997).
El diplomado se ha constituido, poco a poco, no sólo en una oportunidad
de formación y actualización docente sino, fundamentalmente, en espacio de
innovación educativa y de construcción y reconstrucción teórica y metodológica,
este esfuerzo debe ampliarse a los diferentes espacios vinculados
con procesos educativos. Debemos recuperar el sentido y significado de la
Saldívar et al.
Consejo Mexicano de Investigación Educativa 126
educación, reconstruir y construir un marco adecuado de revisión crítica
del ser maestro y de las funciones de la escuela como lugar privilegiado
donde se forman los sujetos dentro de una cultura y no aislados de su
propia realidad.
El aprendizaje en la propuesta de Educar en y para la diversidad, se construye
no enseñando el camino, sino recorriéndolo juntos, confrontando,
evidenciando nuestras prácticas educativas tradicionales, muchas veces racistas
y discriminatorias sin que ni siquiera nos demos cuenta. Solamente
después de desaprender lo aprendido, estaremos preparados para construir
un camino nuevo.
 Los retos en la formación de maestros en educación intercultural 20 pag.
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