El centro escolar es para una gran parte de la
población el primer lugar en el que se entra en contacto
con la diversidad de clases sociales, etnias,
géneros, sexualidades, capacidades, culturas o religiones
que caracteriza a las actuales sociedades. En
ningún lugar como en la escuela las personas se
van a ver obligadas a convivir con estas realidades.
En las familias se les puede hablar de ellas, pero
muy difícilmente puedan tener un contacto directo
con esta realidad.
Aprender a vivir en comunidad y de manera
democrática y solidaria son los encargos de mayor
importancia que las sociedades modernas
encomiendan a los sistemas educativos, de ahí la
importancia de la colaboración de las familias y el
profesorado. No
obstante, este proceso
participativo tradicionalmente
estaba
construido sobre un
modelo de familia
inadecuado y falso: la
familia de clase media,
de raza caucásica y del
propio país. De ahí
muchos de los fracasos
a la hora de implicar a
madres y padres, pues
no se sentían representadas.
Pese que tanto la
Constitución Española, como las diferentes Leyes
Orgánicas referidas a la educación garantizan que
las familias tienen que participar en el funcionamiento
y gobierno de los centros escolares, la
realidad aun muestra importantes déficits.

Centros escolares y familias en las sociedades multiculturales